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Relato corto

Estribillo

Eres el estribillo de la banda sonora de mi vida que suena en mi cabeza. Estribillo porque tu pensamiento se repite.  Llega su momento y aparece de nuevo. A veces varias veces seguidas, a veces no. A veces se desvanece poco a poco cuando la […]

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Un regalo

Con la edad y el Alzheimer avanzando poco a poco, al abuelo se le escucha hablar cada vez menos. Pero siempre que noto que se enciende de nuevo el brillo de sus ojos, siento a mi hijo en sus piernas. El nieto ya sabe lo […]

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Un fragmento de tiempo

Fuimos hasta el río. Yo me sumergí rápido en el agua fría y, al salir para tumbarme en las rocas de la ribera opuesta, sentí el sol calentarme la piel. Cerré los ojos para disfrutar esa sensación unos segundos. Cuando los abrí, no estaba preparado […]

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Amanecer

Un sorbo a la taza caliente que sostengo entre las manos. El marco de la puerta sobre el que me apoyo, el calor en la palma de las manos y mientras baja a mí estómago. La cama, revuelta, cubierta por la sábana fina de luz […]

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Redes

Acabó cuando se le acabaron las fuerzas. No lo detuvieron ni la conciencia ni el remordimiento. Mucho menos la compasión. Se incorporó y buscó algo con lo que secarse las manos. De un contenedor colgaba una camiseta vieja, sería suficiente. La cogió y quitó con […]

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Luna

Había una vez en Inglaterra una niña que vivía en la casa de dos campesinos. Le habían puesto de nombre Luna, porque el día en que se la encontraron en la puerta de su casa, en una cesta, la Luna brillaba llena. Ella no sabía […]

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Rosa

A veces la gente se casa. Yo no lo entiendo del todo, pero el hecho es que hay bodas. Y a cierta edad, ya hay al menos cada año un amigo que se casa. En mi caso, este año ya he ido a tres bodas. […]

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Primavera mortecina

Ha salido a pasear. Necesitaba respirar, huir de las cada vez más pequeñas paredes de su casa que parecían haber encogido a medida que caía la noche. Ha salido a pasear o tal vez a escapar. La temperatura baja como baja la luz y las sombras crecen […]

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Despedida

El dolor me hace vomitar un alma ensangrentada. Y de mi espalda brota un par de las rompiendo mi carne, se extienden al sol para demostrar que no son alas sino ramas de un viejo árbol muerto, no son la puerta del cielo sino el anclaje a la tierra. Un grito desgarra mi garganta, se hunden mis raíces en la tierra y de mis ojos brotan chorros de luz que se extinguen dejándome ciego. Siento en mi piel el viento gélido y el hielo cortándome, puedo oír en el aullido del viento el eco de mi grito enquistado entre miles de voces sollozantes, gemidos y gritos. Ni puedo llorar, las lágrimas congeladas se me clavan en la pupila…

No puedo

No puedo respirar el aire.
No puedo sentir el calor.
No puedo usar mi voz.

Abro la boca como un pez tirado al suelo y brota una mezcla de gemido y aullidos que se baña con las lágrimas que caen de mis ojos.
Duele como nunca ha dolido.
Arcadas que golpean un estómago vacío desde hace días.
Recuerdos.

Consejos que no atiendo, voces que no escucho y sólo tu mirada en mi cabeza, tu voz en mi cabeza, tus palabras en mis venas envenenando cada célula de este cuerpo. Un trozo de carne que busca agotarse para dejarte de lado, materia inerte que quiere que acabe ya el proceso de descomposición.

Porque si pudiera me arrancaría el corazón y lo aplastaría contra el suelo.
Porque si pudiera mataría este alma enamorada sin remedio.
Porque si pudiera te olvidaría…

… pero no es así.