Un fragmento de tiempo

Fuimos hasta el río. Yo me sumergí rápido en el agua fría y, al salir para tumbarme en las rocas de la ribera opuesta, sentí el sol calentarme la piel. Cerré los ojos para disfrutar esa sensación unos segundos. Cuando los abrí, no estaba preparado […]

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Security System hacked

Era un muro sólido. Era. Parece que una paloma, una sola paloma, pequeña y temerosa del mundo, lo ha agrietado. El roce de su pluma más suave estremeció cada centímetro de roca y ahora por doquier trepan flores coloridas y aún pequeñas. El gris aparece ahora moteado de arcoíris, como si la lluvia hubiera arrastrado esos colores desde las nubes.

La paloma busca ahora un hueco mayor donde tal vez anidar. O tal vez busque aún más y finalmente encuentre cómo pasar al otro lado de la piedra.

Al final, uno de los dos acabará cayendo: el muro por debilitarse de tanta grieta o ella atrapada por el invierno de tanto esperar ese hueco.

31 agosto 2005

Con alcohol aún en las venas

Con alcohol aun en las venas, los sentidos alterados y la cabeza en otro sitio, escribo. Mi último recuerdo es para un grupo de filipinas, de nombres o apellidos españoles que despedían a sus “amigos” marineros que volvían al barco. Antes de eso, toda la noche con un amigo y una amiga, revelaciones, cariño, no habrá sexo nunca. Y yo sin dejar de pensar en la misma persona, sabiendo que no estará, la buscaba; sabiendo que no aparecería, la buscaba. Necesito otra vez tenerla en mis brazos y saber que alguna vez podré besar sus labios, rozar su piel… Tenerla como la pude tener. Y, a la vez, tengo presente que eso es el pasado, que no volverá, que se acabó, que perdí una única oportunidad que tal vez no debería haber tenido y que, desde luego, no me merecía.

Amar ¿a quién? ¿para qué? ¿Escogemos a quien entregar todos nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras esperanzas de felicidad? Nos llega una persona, nueva o conocida y la vemos, de repente, diferente. No es como la recordábamos, no es como deseábamos, es diferente a lo que conocíamos. Y nos gusta que así sea, nos olvidamos de lo que era y nos volvemos locos buscando una y otra vez que sea como la estamos viendo. Una tontería, una pérdida de tiempo.

Borracho todo se nubla, pero hay cosas que se ven claras, y una de ellas se refiere a los sentimientos. No veo las teclas pero sé que quiero decir que la extraño. Antes de saber que la echaré de menos, la extraño. Antes de soñar con verla cada día a mi lado, la extraño. Y no pienso en un futuro lejano, soñar con mañana y su compañía era una misma cosa y ahora es nada. Creer que estaría ahí se ha convertido en una horrible pesadilla que no se acaba, un final terrible, un desgarro en el alma.

Y sigue, no la olvido. Y estará, pero no como la quiero. Y pensaré que todo está en su sitio, en orden, olvidado. Pero dentro de mí cada mirada será analizada, cada gesto será escrutado, cada caricia será medida buscando una pista de un cambio, un giro de emociones que me diga que donde estoy es donde tengo que estar, que me haga sentir que no soy un estúpido por quererla. Una diferencia mínima entre lo que hay y lo que deseo me hará soñar de nuevo.

Cuantas veces soñé su boca. Cuantas veces deseé su cuerpo. Tanto tiempo esperando que fuese mía y ahora sólo es mío su recuerdo.

Llovió y estoy mojado. El frío me va atenazando las piernas, el frío de su falta me ha congelado el corazón. Era lo que quería, era lo que me hacía falta. Sólo quería su compañía y besos… Solo quería darme a ella y que sonriera. Pero no ha querido. No me ha sentido necesario, no me quiere así.

Sobreviviré. El sol, en la arena, quemará mi piel y secará mis lágrimas antes de que broten. El mar y el salitre enfriarán mi cuerpo y será la ropa y no su cuerpo quien me de calor. El tiempo me traerá la noche y sabré, junto a mi almohada, que la he perdido y que la tengo a pesar de todo.

Ausencia o presencia, si no es como quería, nada vale, todo es lo mismo, todo es como no ser. Como no estar. Como olvidar.

Respiro. Aire. Dolor. Recuerdo un olor, una cara, una mirada. Y ya no será más, no será mía, será de otro que no sabrá cuánto hay dentro. Ahí, lo que era para mí será de aquel que no lo aprecia. Lo que yo deseo se perderá. Lo que mi alma necesitaba para estar completa, ya no será. Tiempo. Espera. Y certeza de que no volverá.

Seis de la mañana, te recuerdo y me duele. Te recuerdo y no sé qué hacer. Te recuerdo y me duermo porque quiero, al menos, poder soñar con lo que esperaba darte.

Se acaba el papel, se acaban las palabras. Ojalá me vieras. Borracho tal vez, sincero seguro. Te deseo y te he perdido. Te esperaba y no llegarás nunca. Se acabó y aún no había ni empezado.

25 septiembre 2005

Aquella declaración de amor

Traté de no hablarte. Evité que mi boca se abriera para dejar salir todo que había dentro de mí. Y siempre lo viste en mis ojos, pero un día opté por usar otra forma.

Hice lo que quien no estuvo enamorado llamará tonterías. Incluso el ridículo, ahí en la calle buscando en el mundo las palabras que necesitaba decirte.

Poco a poco conseguí todo. Y lo que faltaba, lo creé yo. Y cree mi mensaje sin palabras aunque sí eran palabras, pero no mías. Aunque sí tenía palabras, tenía mi silencio. Fue mi carta de amor escrita porque sí.

Y cuando la viste fue “bonito”, pero a ti esas cosas no te gustan. Y yo no quise sentir el jarro de agua fría y sonreí.
Hoy aquel mensaje es dardo que me atraviesa los ojos y los hace derrochar lágrimas.

Hoy nada de aquello tiene sentido y pienso que, si no te pareció más que “bonito”, tal vez fuera porque tú no sentías nada de aquello de lo que yo hablaba.

Ojalá algún día lo veas y recuerdes que era una tontería, pero una tontería que YO hice para ti, una tontería que NADIE hará de nuevo por ti porque nadie te querrá como yo lo he hecho.

20 mayo 2006

Noche de San Juan

Te miraba desde el otro lado.

En mitad de la noche, el fuego se había levantado y bailaba sobre la madera. Pero llegaste y las llamas empezaron a pelearse por acercarse a ti y reflejarse en tus pupilas oscuras.

Yo te miraba desde el otro lado y sentí envidia del fuego porque deseaba sentir sobre mí tus ojos. Terminé de escribir mis tres deseos en el papel y lo lancé a la hoguera. Prendió aún en el aire. Y tú te giraste, sentí que tus ojos me atrapaban y me quedé quieto. Sonreíste. Creo que has dado un paso en mi dirección…

Empiezo a creer en la magia de la Noche de San Juan.

23 jun 2006

La distancia real

Tuvo que morir un año para que tú y yo ocupáramos por un momento el mismo metro cuadrado. Nacía también, claro, otro año, pero no fue lo único. Ahí, en la noche, de vestidos de gala, con las calles llenas de gente, humo, alcohol, música […]

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No es el día

En tu piel hay dibujos que todavía no conozco. En ti hay misterios que aún no sé que existen. En tu mirada hay una luz que guía mis labios por todo tu cuerpo. Sabes a salitre, secada al sol después de jugar con el mar […]

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Erentxun

Suena Mikel Erentxun y me acuerdo de lo que fuimos. Una relación extraña, vista en perspectiva. Una relación que empezó con un amigo tocando la guitarra en unas escaleras entre bares; que vivió en la distancia con llamadas desde una cabina y que acabó conmigo […]

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De ventana a balcón

El modo aleatorio elige “With or without you” y me acerco a fumar a la ventana. Ya estaba pensando en ti antes. Y saliste al balcón. Y tú, que nunca fumas, te encendiste un cigarrillo. Te mordisqueabas el labio entre calada y calada. Esos labios […]

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