Diario de un actor porno

Publicado en Recuperados

Sexo, fama, dinero y muchas chicas… Para muchos hombres esto podría ser un sueño hecho realidad. Pero no es oro todo lo que reluce y el siguiente extracto de una entrevista a un actor que prefiere mantener el anonimato nos sirve hoy de ejemplo.

Exigencias y estrés

“Tener un mal día te puede costar el trabajo”, así explica nuestro entrevistado la principal causa de estrés en su trabajo. “Si no puedes concentrarte y mantener una erección, el director buscará un sustituto incluso entre el equipo de producción con tal de no retrasar el rodaje lo más mínimo. En muchos casos esto supone que te quedas fuera del proyecto para evitar los errores de raccord” detalla con aflicción.

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La huida de Ainara

Publicado en Recuperados

Ainara vivía en un bonito pueblo. Allí tenía un parque donde jugar, un jardín donde dormir al sol mirando las nubes al pasar, una escuela a la que asistía con sus dos mejores amigas… En aquel pueblo, Ainara siempre estaba sonriendo y dormía feliz.

Pero un día algo cambió. Cayó una fuerte lluvia y la tierra de un monte próximo corrió y manchó un par de calles del pueblo completamente. Además, el bosque quedó afectado y los animales empezaron a merodear el pueblo. La gente dejó de salir a la calle y Ainara ya no sonreía.
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“Tu felicidad es mi felicidad”

Publicado en Ausencia

Te conozco bien. Poco a poco hemos pasado de hablar de temas banales a temas cada vez más personales. Sé lo que has vivido y sé por lo que estás pasando. Sé que ahora mi intimidad es tuya que me has dejado entrar en ti como a pocos. Sé también que, a pesar de todo, te quiero; y, lo que tal vez es peor, que tú me quieres a mí.

Pero tienes tu vida. Una vida que creías perdida y por la que ahora luchas, tratando de recuperar aquello que fue y que no quieres dejar como un simple recuerdo. Y estás aquí, delante de mí y me lo cuentas con el rostro escondiendo la confusión de emociones que sientes; con los ojos húmedos diciéndome que elegir la opción por la que has decidido apostar no ha sido tarea fácil.

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Rosa

Publicado en Relato corto

A veces la gente se casa. Yo no lo entiendo del todo, pero el hecho es que hay bodas. Y a cierta edad, ya hay al menos cada año un amigo que se casa. En mi caso, este año ya he ido a tres bodas. En verano. Así que mis vacaciones soñadas viajando lejos de aquí tendrán que esperar.

De las tres, una, sin duda, la recordaré siempre. Y no, ya lo anticipo, no es por eso de que “de una boda sale otra” y me haya pasado a mí.

Se casaba un amigo, Álvaro, compañero de trabajo y una persona excelente, con su novia polaca en Logroño. La boda, como todas las bodas buenas, se puede resumir en la manida frase “muy bonita, la comida abundante y la novia muy sencilla” (añadiendo “y los polacos muy majos, aunque ¡hay que ver cómo beben!”).

El caso es que aparte de al novio y un par más de compañeros que acudieron (con sus respectivas), no parecía conocer a nadie más. Así, al primer vistazo al entrar en la iglesia, no reconocí a nadie que no fueran los mencionados antes. No es que hubiera muchos invitados, pero sí los suficientes como para no poder ver bien a todos los presentes. Bueno, la ceremonia bien y, al salir, coche y al hotel donde sería la comida.

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Primavera mortecina

Publicado en Relato corto

Ha salido a pasear. Necesitaba respirar, huir de las cada vez más pequeñas paredes de su casa que parecían haber encogido a medida que caía la noche.

Ha salido a pasear o tal vez a escapar. La temperatura baja como baja la luz y las sombras crecen tanto en las esquinas de la calle como dentro de ella. Se lleva tras la oreja una y otra vez un mechón de pelo que le cae sobre la cara cada unos pocos pasos, cuando la brisa lo mueve. Repite el gesto incluso cuando no hay mechón, tal vez sólo por acariciarse la cara con la tela de la manga que estira tratando de no enfriarse mientras con el otro brazo se protege el pecho. O tal vez intenta secarse las lágrimas que han corrido por su cara desde que pisó la calle. Rumia la uña de su pulgar y trata que su aliento le caliente la mano. Cierra en su puño la rebeca y la aprieta contra su cuerpo.

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Duerme

Publicado en Poesía, Recuperados

Duerme, niña, duerme
yo cuido tu sueño.
Duerme…
Mi mirada te abraza
yo cuidaré de ti,
alejaré la oscuridad
de tu pelo rizado,
traeré a tus ojos dulces sueños
besando tus párpados.
Te daré suave música
con mis palabras de amor al oido.
Duerme, mi niña, duerme,
duerme, amor,
yo velo, para siempre, tu sueño.

29-04-05

Despedida

Publicado en Recuperados, Relato corto

El dolor me hace vomitar un alma ensangrentada. Y de mi espalda brota un par de las rompiendo mi carne, se extienden al sol para demostrar que no son alas sino ramas de un viejo árbol muerto, no son la puerta del cielo sino el anclaje a la tierra. Un grito desgarra mi garganta, se hunden mis raíces en la tierra y de mis ojos brotan chorros de luz que se extinguen dejándome ciego. Siento en mi piel el viento gélido y el hielo cortándome, puedo oír en el aullido del viento el eco de mi grito enquistado entre miles de voces sollozantes, gemidos y gritos. Ni puedo llorar, las lágrimas congeladas se me clavan en la pupila…

No puedo

Publicado en Recuperados, Relato corto

No puedo respirar el aire.
No puedo sentir el calor.
No puedo usar mi voz.

Abro la boca como un pez tirado al suelo y brota una mezcla de gemido y aullidos que se baña con las lágrimas que caen de mis ojos.
Duele como nunca ha dolido.
Arcadas que golpean un estómago vacío desde hace días.
Recuerdos.

Consejos que no atiendo, voces que no escucho y sólo tu mirada en mi cabeza, tu voz en mi cabeza, tus palabras en mis venas envenenando cada célula de este cuerpo. Un trozo de carne que busca agotarse para dejarte de lado, materia inerte que quiere que acabe ya el proceso de descomposición.

Porque si pudiera me arrancaría el corazón y lo aplastaría contra el suelo.
Porque si pudiera mataría este alma enamorada sin remedio.
Porque si pudiera te olvidaría…

… pero no es así.

A la noche no le importas

Publicado en Recuperados, Relato corto
“A la noche no le importas una mierda”.
Levantó la cabeza sintiendo gotas de sudor frío que le caían por la frente, buscando la cara que decía esas palabras. Sentía en la palma de su mano el frío de la pared en la que se intentaba apoyar y sentía el olor amargo y ácido del vómito salpicado entre sus pies.”Podrías quedarte aquí tirado y a nadie le importaría” continuó la voz.
Con gran esfuerzo, giró la cara y empujó sus ojos todo lo arriba que pudo para intentar ver algo. Apenas alcanzó a ver una figura que se recortaba sobre la luz al fondo de una farola moribunda. Sintió sus piernas temblar por el esfuerzo de mantenerlo erguido y en su cerebro empantanado algunas ideas empezaron a intentar despegarse del limo del alcohol que las tenía presas. Sigue leyendo