Noche en blanco

Cama desierta No puedo dormir. No tengo tu cabeza en mi pecho y tu pelo entre mis dedos. No tengo tus sueños ni estoy en ellos. No tengo el olor de tus sábanas perfumadas con el sexo cometido nada más tocarlas. No puedo dormir.

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Diario de un actor porno

Sexo, fama, dinero y muchas chicas… Para muchos hombres esto podría ser un sueño hecho realidad. Pero no es oro todo lo que reluce y el siguiente extracto de una entrevista a un actor que prefiere mantener el anonimato nos sirve hoy de ejemplo. Exigencias […]

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La huida de Ainara

Ainara vivía en un bonito pueblo. Allí tenía un parque donde jugar, un jardín donde dormir al sol mirando las nubes al pasar, una escuela a la que asistía con sus dos mejores amigas… En aquel pueblo, Ainara siempre estaba sonriendo y dormía feliz. Pero […]

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No sé si te ha pasado

Ese momento, a pocos centímetros uno del otro, en que sus ojos son lo más maravilloso que conoces. Ese momento, uno junto a otro, en que algo te hace sonreír, te giras para ver si a ella también y descubres que te mira sonriendo.

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Rosa

A veces la gente se casa. Yo no lo entiendo del todo, pero el hecho es que hay bodas. Y a cierta edad, ya hay al menos cada año un amigo que se casa. En mi caso, este año ya he ido a tres bodas. […]

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Primavera mortecina

Ha salido a pasear. Necesitaba respirar, huir de las cada vez más pequeñas paredes de su casa que parecían haber encogido a medida que caía la noche. Ha salido a pasear o tal vez a escapar. La temperatura baja como baja la luz y las sombras crecen tanto […]

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Duerme

Duerme, niña, duerme
yo cuido tu sueño.
Duerme…
Mi mirada te abraza
yo cuidaré de ti,
alejaré la oscuridad
de tu pelo rizado,
traeré a tus ojos dulces sueños
besando tus párpados.
Te daré suave música
con mis palabras de amor al oido.
Duerme, mi niña, duerme,
duerme, amor,
yo velo, para siempre, tu sueño.

29-04-05

Despedida

El dolor me hace vomitar un alma ensangrentada. Y de mi espalda brota un par de las rompiendo mi carne, se extienden al sol para demostrar que no son alas sino ramas de un viejo árbol muerto, no son la puerta del cielo sino el anclaje a la tierra. Un grito desgarra mi garganta, se hunden mis raíces en la tierra y de mis ojos brotan chorros de luz que se extinguen dejándome ciego. Siento en mi piel el viento gélido y el hielo cortándome, puedo oír en el aullido del viento el eco de mi grito enquistado entre miles de voces sollozantes, gemidos y gritos. Ni puedo llorar, las lágrimas congeladas se me clavan en la pupila…