Lo que es el silencio

El silencio es niebla. Te rodea, te desorienta, te empapa de él y te hace sentirte solo y perdido.

Alguien dijo que era prisionero de sus palabras pero dueño de sus silencios. Y no pensó que su silencio podía hacer preso a quien espera sus palabras. No pensó en el silencio como arma que desarma, como arma que desnuda y deja a quien lo recibe expuesto a la incertidumbre, el miedo y las dudas.

El silencio es herramienta de tortura. Lo que no decimos hace a los demás imaginar, llenarse la cabeza de palabras posibles y teorías que se retuercen como yedra que trepa hasta asfixiar aquello que la sostiene.

El silencio hace hablar. Confesar. ¿Callas por esto que dije? ¿Callas por aquello que hice? Y hacemos una lista de posibles causas que seguramente no fueran la razón pero ahora que han sido expuestas tal vez sí lo sean.

El silencio es frío como la distancia. Corta como el acero. Se clava como un témpano que cae desde gran altura.

Y, pese a todo, aún creo que el silencio también abriga y reconforta. El silencio acompaña, libera, concentra. El silencio es. Y está.

Y lo abrazo.

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