Browsing Category:

Relato corto

¿Y para qué?

¿Y luchar para qué? Si siempre aquello que quiero no es para mí.

¿Rendirme? ¿De qué? Si querer a alguien, para mí, significa que no lo tendré.

Sólo me queda el cansancio más absoluto de esto que debo llamar vida. Un tiempo espeso como el crudo que atrapa gaviotas y las hunde de negro.

Y luchar […] si […] quiero […] para mí.

Lo más frío

Lo más frio no es el hielo sobre acera, ni la nieve que cae suavemente. Lo más frío no es la humedad calándote los huesos pues con más ropa de abrigo se calma. Lo más frío no es la viento gélido que se levanta de noche, pues entrando al hogar hallas refugio. Lo más frío, aquello que ni un fuego crepitante de altas llamas puede apagar es el vacío frío de tu distancia.

¿Qué tal estás ahora?

¿Qué tal te sientes ahora que eres consciente de lo que haces? ¿Cómo te sientes sabiendo que la cama que ahora está fría a tu lado no volverá a tener el calor que deseas? ¿Qué te hace sentir esta certeza de que quienes por ahí […]

Read more

Con lo poco que me queda de ti

Con lo poco que me queda de ti me limito a recordar lo que tuve. Solo, llorando, sintiendo cada lágrima resbalar lenta por mi cara mientras siento que la distancia va creciendo. Distancia inevitable. Distancia detestable. Lloro sintiéndote aún a mi lado porque la dolorosa […]

Read more

-¿Hola, estás ahí?

– ¿Hola? ¿Estás aquí? – y esas fueron sus últimas palabras. Unos labios carnosos se pegaron a su boca, una lengua ávida de placer entró en búsqueda del roce con su lengua y unas manos ansiosas agarraron su cabello. Los dos cuerpos cayeron sobre el colchón en mitad de la habitación a oscuras mientras la puerta quedaba entrecerrada a su espalda. Entre los besos apenas había espacio para las risas o los jadeos, pero sus manos no dejaban de decir cosas. Ella daba las gracias por cada momento a su lado, le reñía por el susto que acaba de darle y le castigaba sin besos una semana. Él le decía cuánto la amaba, cuánto le hacía sonreir y bromeaba sobre la cara de susto que ella había puesto al sentir su abrazo desde la oscuridad. Sus caricias tiernas se burlaban de aquellas tímidas y nerviosas del primer encuentro en el parque. Sus besos evocaron tantos besos pasados, escondidos en cada rincón por no ser descubiertos. Sus sexos se encontraron por primera vez con la sensación de ser el uno del otro desde hacía mucho tiempo…

Se amaron. Toda la noche.

El alba despertó a una pareja que debía decirse adiós sin dejar caer una lágrima, derramando luz sobre sus cuerpos desnudos, abrazados, al final de una muda despedida que ninguno de los dos estaba dispuesto a aceptar.

En la mesilla…

En la mesilla de noche reposaban el reloj, un libro viejo y un paquete de cigarrillos. Recogió sus bragas, los zapatos y el vestido y salió de la habitación. Mientras terminaba de colocarse el pelo lo más decentemente posible que se podía permitir, un beso […]

Read more

En un gesto.

Tendió la mano sobre la mesa, rozando el vaso frío vacío de café. Movió los dedos, ese gesto de llamada, ya sabeis. Y una mano apareció para agarrarle y con una caricia dejar claro que pronto todo pasaría y quedaría atrás, perdido en una nube de recuerdos.

Pensar en no pensar

Constantemente estoy pensando en dejar de pensar, en detener esas imágenes que vienen a mi mente, detener los recuerdos, los sueños… Y ahora por fin, puede dejar de luchar con ellos: no vienen, porque te tengo. Duermes a mi lado, apoyada en mi pecho. Mientras […]

Read more

Espuma

Espuma… ¿o es humo? pero floto… me da igual sobre qué, simplemente me basta con no cargar con el peso de mi cuerpo ni el de mis culpas.
No aplaudas, no acabó el espectáculo. Calma. La historia sigue.
Las manos cortan el aire y los pies rasgan el agua. La luz brota y lo ligero estalla espeso, ocuro y pegajoso.
¡Sí! ¡Sí, era sangre!
Pero no tiembles… tranquila… no era sangre propia, era la sangre del mundo destrozado y él la bebía con ansia.
Y por eso no puedes salir con ese chico, ¿vale mi amor?

Limpieza

[…] el gasto en limpiar las calles supone al ayuntamiento 115€ por persona y día[…]

Y mi corazón, ¿cuánto cuesta limpiarlo de lo que queda de ti?