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Relato corto

Espuma

Espuma… ¿o es humo? pero floto… me da igual sobre qué, simplemente me basta con no cargar con el peso de mi cuerpo ni el de mis culpas.
No aplaudas, no acabó el espectáculo. Calma. La historia sigue.
Las manos cortan el aire y los pies rasgan el agua. La luz brota y lo ligero estalla espeso, ocuro y pegajoso.
¡Sí! ¡Sí, era sangre!
Pero no tiembles… tranquila… no era sangre propia, era la sangre del mundo destrozado y él la bebía con ansia.
Y por eso no puedes salir con ese chico, ¿vale mi amor?

Limpieza

[…] el gasto en limpiar las calles supone al ayuntamiento 115€ por persona y día[…]

Y mi corazón, ¿cuánto cuesta limpiarlo de lo que queda de ti?

Se me perdió.

En algún momento su sonrisa se me perdió por el camino. Vuelvo la vista atrás y la busco, pero no sé si estará demasiado lejos.
En el camino, a mi espalda, intuyo entre la niebla un paraguas que parece de color rojo. Quizá esté tras él su sonrisa perdida.

M.Bridge

Puente.
¿Puente hacia donde?
En mi caso, lo tengo claro: eres la via que me lleva a la alegria, a la sonrisa, al alba de un nuevo día limpio de penas y angustias. Puente de libertad, de belleza de hermosura, de calor.
Eres tú todo eso y más. Eres pasado y presente y esperanza de futuro. Eres la mirada tierna del bebé que agarraba mi dedo. Eres la presencia cálida e invisible de una sonrisa compañera.
Eres un sueño, el puente hacia otro allá. Y como sonrío, sé que está aquí, que comino contigo, que no te irás.

Demasiado tiempo quiero decir tanto y ahora las palabras se me hacen poca cosa, escasas, vanas, sin sentido. Deja que te mire. Deja que aparte tu flequillo y bese tu frente. Te diré más con mi cuerpo caliente junto al tuyo una noche más entre las sábanas.

Descubriéndote

En tu boca hallé mi ansiado silencio. Un instante perfumado por la cercana piel de tu cuello y templado por el calor de tus labios rojos.
Abrir los ojos al ruido de la vida y contemplar que toda ella se muestras en tus ojos para mi, de una manera absoluta e inefable que me hace descubrir que no se nada. No nada sino que quiero más de ti, contigo, por ti.

Frio

El vapor sube de mi taza de té. Me limito a seguir sus evoluciones con la mirada mientras el calor de la taza me calienta las manos. Siento el roce de la manta que cubre mis hombros y me acaricia el cuello. Más allá del vapor el cielo se abre limpio y claro sobre la hierba que saluda al sol pálido de esta mañana.

El silencio. El frío.

El vapor sube de mi taza de té. Me limito a seguir sus evoluciones con la mirada mientras el calor de la taza me calienta las manos. Siento el roce de la manta que cubre mis hombros y me acaricia el cuello. Más allá del vapor pierdo la mirada entre la niebla férrea que aplasta la hierba.

El silencio. El frío.

No hay vapor ni taza de té. Ya no siento calor en las manos y no hay manta sobre mis hombros. Mis ojos miran mis pies desnudos. Me incorporo y camino con la hierba de verde brillante entre los dedos. Sonrío. Te olvidé.
Ya es Primavera.

En fotos

Te veo apenas en unas fotos. Ni tu olor ni el sabor de tu boca ni el sonido de tu risa…
Trozos de papel. Deberían ser sólo eso, papel.. pero no. Son recuerdos de lo tuve… y ahora serán cenizas de lo que no tendré.

En deuda contigo

Te debo un beso dulce.
Te debo un te quiero bajo la luna en la playa.
Te debo un abrazo matutino.
Te debo un arrebato de pasión y lujuria bañado de amor.
Te debo un instante de silencio y miradas que todo lo dicen.
Te debo una vida entera amándote.
Te debo morirme de amor, porque aún sigo vivo para deberte más cosas.

Ninguna de mis palabras

Ninguna de mis palabras hace que sonrías. Ninguno de los sonidos que pueda emitir mi boca hará que cambie tu mirada. Soy del pasado… y nada parece poder cambiar eso. Desde luego, no mis palabras.

Aire

Quiero sentir el aire otra vez. Ser capaz de vivir el día a día y salir a la calla dispuesto a sentir lo que la vida es.

Quiero, pero no puedo. No todavía. Dueles demasiado.