Con lo poco que me queda de ti

Con lo poco que me queda de ti me limito a recordar lo que tuve. Solo, llorando, sintiendo cada lágrima resbalar lenta por mi cara mientras siento que la distancia va creciendo. Distancia inevitable. Distancia detestable. Lloro sintiéndote aún a mi lado porque la dolorosa […]

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-¿Hola, estás ahí?

– ¿Hola? ¿Estás aquí? – y esas fueron sus últimas palabras. Unos labios carnosos se pegaron a su boca, una lengua ávida de placer entró en búsqueda del roce con su lengua y unas manos ansiosas agarraron su cabello. Los dos cuerpos cayeron sobre el colchón en mitad de la habitación a oscuras mientras la puerta quedaba entrecerrada a su espalda. Entre los besos apenas había espacio para las risas o los jadeos, pero sus manos no dejaban de decir cosas. Ella daba las gracias por cada momento a su lado, le reñía por el susto que acaba de darle y le castigaba sin besos una semana. Él le decía cuánto la amaba, cuánto le hacía sonreir y bromeaba sobre la cara de susto que ella había puesto al sentir su abrazo desde la oscuridad. Sus caricias tiernas se burlaban de aquellas tímidas y nerviosas del primer encuentro en el parque. Sus besos evocaron tantos besos pasados, escondidos en cada rincón por no ser descubiertos. Sus sexos se encontraron por primera vez con la sensación de ser el uno del otro desde hacía mucho tiempo…

Se amaron. Toda la noche.

El alba despertó a una pareja que debía decirse adiós sin dejar caer una lágrima, derramando luz sobre sus cuerpos desnudos, abrazados, al final de una muda despedida que ninguno de los dos estaba dispuesto a aceptar.

En la mesilla…

En la mesilla de noche reposaban el reloj, un libro viejo y un paquete de cigarrillos. Recogió sus bragas, los zapatos y el vestido y salió de la habitación. Mientras terminaba de colocarse el pelo lo más decentemente posible que se podía permitir, un beso […]

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En un gesto.

Tendió la mano sobre la mesa, rozando el vaso frío vacío de café. Movió los dedos, ese gesto de llamada, ya sabeis. Y una mano apareció para agarrarle y con una caricia dejar claro que pronto todo pasaría y quedaría atrás, perdido en una nube de recuerdos.

Pensar en no pensar

Constantemente estoy pensando en dejar de pensar, en detener esas imágenes que vienen a mi mente, detener los recuerdos, los sueños… Y ahora por fin, puede dejar de luchar con ellos: no vienen, porque te tengo. Duermes a mi lado, apoyada en mi pecho. Mientras […]

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Espuma

Espuma… ¿o es humo? pero floto… me da igual sobre qué, simplemente me basta con no cargar con el peso de mi cuerpo ni el de mis culpas.
No aplaudas, no acabó el espectáculo. Calma. La historia sigue.
Las manos cortan el aire y los pies rasgan el agua. La luz brota y lo ligero estalla espeso, ocuro y pegajoso.
¡Sí! ¡Sí, era sangre!
Pero no tiembles… tranquila… no era sangre propia, era la sangre del mundo destrozado y él la bebía con ansia.
Y por eso no puedes salir con ese chico, ¿vale mi amor?

Limpieza

[…] el gasto en limpiar las calles supone al ayuntamiento 115€ por persona y día[…]

Y mi corazón, ¿cuánto cuesta limpiarlo de lo que queda de ti?

Se me perdió.

En algún momento su sonrisa se me perdió por el camino. Vuelvo la vista atrás y la busco, pero no sé si estará demasiado lejos.
En el camino, a mi espalda, intuyo entre la niebla un paraguas que parece de color rojo. Quizá esté tras él su sonrisa perdida.

M.Bridge

Puente.
¿Puente hacia donde?
En mi caso, lo tengo claro: eres la via que me lleva a la alegria, a la sonrisa, al alba de un nuevo día limpio de penas y angustias. Puente de libertad, de belleza de hermosura, de calor.
Eres tú todo eso y más. Eres pasado y presente y esperanza de futuro. Eres la mirada tierna del bebé que agarraba mi dedo. Eres la presencia cálida e invisible de una sonrisa compañera.
Eres un sueño, el puente hacia otro allá. Y como sonrío, sé que está aquí, que comino contigo, que no te irás.

Demasiado tiempo quiero decir tanto y ahora las palabras se me hacen poca cosa, escasas, vanas, sin sentido. Deja que te mire. Deja que aparte tu flequillo y bese tu frente. Te diré más con mi cuerpo caliente junto al tuyo una noche más entre las sábanas.

Descubriéndote

En tu boca hallé mi ansiado silencio. Un instante perfumado por la cercana piel de tu cuello y templado por el calor de tus labios rojos.
Abrir los ojos al ruido de la vida y contemplar que toda ella se muestras en tus ojos para mi, de una manera absoluta e inefable que me hace descubrir que no se nada. No nada sino que quiero más de ti, contigo, por ti.