Browsing Category:

Relato corto

Se me perdió.

En algún momento su sonrisa se me perdió por el camino. Vuelvo la vista atrás y la busco, pero no sé si estará demasiado lejos.
En el camino, a mi espalda, intuyo entre la niebla un paraguas que parece de color rojo. Quizá esté tras él su sonrisa perdida.

M.Bridge

Puente.
¿Puente hacia donde?
En mi caso, lo tengo claro: eres la via que me lleva a la alegria, a la sonrisa, al alba de un nuevo día limpio de penas y angustias. Puente de libertad, de belleza de hermosura, de calor.
Eres tú todo eso y más. Eres pasado y presente y esperanza de futuro. Eres la mirada tierna del bebé que agarraba mi dedo. Eres la presencia cálida e invisible de una sonrisa compañera.
Eres un sueño, el puente hacia otro allá. Y como sonrío, sé que está aquí, que comino contigo, que no te irás.

Demasiado tiempo quiero decir tanto y ahora las palabras se me hacen poca cosa, escasas, vanas, sin sentido. Deja que te mire. Deja que aparte tu flequillo y bese tu frente. Te diré más con mi cuerpo caliente junto al tuyo una noche más entre las sábanas.

Descubriéndote

En tu boca hallé mi ansiado silencio. Un instante perfumado por la cercana piel de tu cuello y templado por el calor de tus labios rojos.
Abrir los ojos al ruido de la vida y contemplar que toda ella se muestras en tus ojos para mi, de una manera absoluta e inefable que me hace descubrir que no se nada. No nada sino que quiero más de ti, contigo, por ti.

Frio

El vapor sube de mi taza de té. Me limito a seguir sus evoluciones con la mirada mientras el calor de la taza me calienta las manos. Siento el roce de la manta que cubre mis hombros y me acaricia el cuello. Más allá del vapor el cielo se abre limpio y claro sobre la hierba que saluda al sol pálido de esta mañana.

El silencio. El frío.

El vapor sube de mi taza de té. Me limito a seguir sus evoluciones con la mirada mientras el calor de la taza me calienta las manos. Siento el roce de la manta que cubre mis hombros y me acaricia el cuello. Más allá del vapor pierdo la mirada entre la niebla férrea que aplasta la hierba.

El silencio. El frío.

No hay vapor ni taza de té. Ya no siento calor en las manos y no hay manta sobre mis hombros. Mis ojos miran mis pies desnudos. Me incorporo y camino con la hierba de verde brillante entre los dedos. Sonrío. Te olvidé.
Ya es Primavera.

En fotos

Te veo apenas en unas fotos. Ni tu olor ni el sabor de tu boca ni el sonido de tu risa…
Trozos de papel. Deberían ser sólo eso, papel.. pero no. Son recuerdos de lo tuve… y ahora serán cenizas de lo que no tendré.

En deuda contigo

Te debo un beso dulce.
Te debo un te quiero bajo la luna en la playa.
Te debo un abrazo matutino.
Te debo un arrebato de pasión y lujuria bañado de amor.
Te debo un instante de silencio y miradas que todo lo dicen.
Te debo una vida entera amándote.
Te debo morirme de amor, porque aún sigo vivo para deberte más cosas.

Ninguna de mis palabras

Ninguna de mis palabras hace que sonrías. Ninguno de los sonidos que pueda emitir mi boca hará que cambie tu mirada. Soy del pasado… y nada parece poder cambiar eso. Desde luego, no mis palabras.

Aire

Quiero sentir el aire otra vez. Ser capaz de vivir el día a día y salir a la calla dispuesto a sentir lo que la vida es.

Quiero, pero no puedo. No todavía. Dueles demasiado.

¿Dónde estaban?

¿Dónde estaban escondidos estos miedos? Porque sé que no han nacido esta noche: me conocen demasiado.
No los enumero porque no quiero tenerlos todos presentes a la vez, pero siento su tenaza apretándome en este persistente dolor de cabeza.
Son miedos a los que busco un origen, en la perplejidad de encontrarme de pronto tan sumido en ellos.
Ojalá tenga fuerzas para dejarlos atrás. Ojalá…

Letras

Escribo como desahogo. Después de acostar al crío y en lugar de mirar la televisión. Lo que veo es una pantalla y, a su lado, la cama esperándome fría, seca y vacía, tan vacía.
Escribo para no pensar en los momentos en que te tuve, mirándome desde esa misma cama, esperando pero sin esperarme para empezar (sabes bien de lo que hablo)… escribo, o intento escribir, porque de momento sólo consigo pensar en voz alta y teclear lo que me digo a mi mismo… una pena.

Y la cama, ahí, sin tu olor ni el calor de tu sueño, sin tu abrazo y el frío de tus pies. Ahí… demasiado cerca para mí, tan cerca como lejos estarás tú, tan vacía como el universo… y sin embargo, a pesar de escribir para no pensar escribo llenando las sábanas de emociones, recuerdos y sueños contigo.