Rosa

Publicado en Relato corto

A veces la gente se casa. Yo no lo entiendo del todo, pero el hecho es que hay bodas. Y a cierta edad, ya hay al menos cada año un amigo que se casa. En mi caso, este año ya he ido a tres bodas. En verano. Así que mis vacaciones soñadas viajando lejos de aquí tendrán que esperar.

De las tres, una, sin duda, la recordaré siempre. Y no, ya lo anticipo, no es por eso de que “de una boda sale otra” y me haya pasado a mí.

Se casaba un amigo, Álvaro, compañero de trabajo y una persona excelente, con su novia polaca en Logroño. La boda, como todas las bodas buenas, se puede resumir en la manida frase “muy bonita, la comida abundante y la novia muy sencilla” (añadiendo “y los polacos muy majos, aunque ¡hay que ver cómo beben!”).

El caso es que aparte de al novio y un par más de compañeros que acudieron (con sus respectivas), no parecía conocer a nadie más. Así, al primer vistazo al entrar en la iglesia, no reconocí a nadie que no fueran los mencionados antes. No es que hubiera muchos invitados, pero sí los suficientes como para no poder ver bien a todos los presentes. Bueno, la ceremonia bien y, al salir, coche y al hotel donde sería la comida.

Sigue leyendo